Exposición Instantáneas de un viaje en tren de Isidoro Valcárcel en CCE

Escrito en arte el diciembre 19, 2014

El Centro Cultural de España inauguró el Martes 4 de Noviembre a las 19: 30 horas la exposición Instantáneas de un viaje en tren de Isidoro Valcárcel Medina con curatoría Juan José Santos. La muestra estará abierta al público hasta el Sábado 3 de Enero de forma gratuita.

“Instantáneas de un viaje en tren” es una propuesta del artista Español, Isidoro Valcárcel Medina (Premio Nacional de Artes Plásticas 2007) para el Centro Cultural de España de Santiago de Chile.

Se trata de cincuenta y cuatro dibujos, expuestos en bloques de tres, en los que el concepto de trayecto, de tiempo y de percepción es plasmado a través de su particular lenguaje visual.

En un primer dibujo, el artista dibuja una primera impresión de lo que ve a través de la ventanilla de un tren. En el segundo, una versión más realista. En la tercera, una interpretación libre. Los dibujos equidistan entre sí una distancia que traduce el tiempo transcurrido entre la realización de un dibujo y otro.

En su primera individual en el país, Isidoro Valcárcel Medina nos propone una instalación específica y en exclusiva, en las que continúa trabajando con ideas ya expuestas en anteriores obras: el recorrido, la temporalidad, el sentido del humor, la paradoja.
La exposición se completa con textos acerca de su obra y una entrevista al artista acerca del proyecto.

Isidoro Valcárcel Medina

colaboran

Nacido en Murcia en 1937, Premio Nacional de las Artes Plásticas, España, 2007. Arquitecto y artista (aunque sin estudios finalizados), lleva exponiendo a nivel internacional desde los años 60.

Su trabajo ha sido asociado al Informalismo, el Constructivismo y el Minimalismo, aunque siempre se le ha asociado al arte conceptual, desde los inicios del movimiento.

Ha expuesto y realizado performance en museos y galerías a nivel internacional, como el Museo Reina Sofía de Madrid, el MACBA de Barcelona o la Tate Modern de Londres.

 

tate

Es muy significativo, sobre todo por su vinculación con la presente exposición, uno de sus primeros trabajos, “Pinturas secuenciales” (1962), en el que pintaba planos cruzados por líneas, basándose en el paisaje que veía a través de la ventanilla de un tren, atravesado por el tendido de cables de alta tensión.

En otra ocasión, se convirtió en hombre-anuncio al pasearse por las calles de Madrid con una pizarra en la que escribía diversos mensajes. En uno de ellos se podía leer “Si es verdad que nos hemos liberado del arte ha llegado el momento de decir: viva la vida. Y si es que seguimos necesitando el arte ha llegado el momento de asimilarlo a la vida”.

En 1972 participa en los míticos Encuentros de Pamplona sobre arte conceptual, jornadas de acciones, performance, conferencias y reuniones entre público y artistas como John Cage, Steve Reich o Dennis Openheim.

Durante las décadas de los 60 y 70 desarrolló acciones como “Conversaciones telefónicas“, en las que llamaba a desconocidos para darles su propio número de teléfono, o “El diccionario de la gente” (São Paulo, 1976), en el que pedía a los habitantes de Sao Paulo una palabra con la que ideó un diccionario. En los 80 destaca su serie de proyectos “Arquitectura Prematura”, en los que confluyen sus inquietudes como arquitecto y como artista, en proyectos utópicos (o distópicos).

En 1990 presenta, para la exposición “Madrid, espacio de interferencias”, su trabajo “No necesita título”: el artista recogió, durante casi tres meses, los menús de comida ofrecidos en varias instituciones benéficas de Madrid. Expuso los platos con sus respectivas raciones en una sala del Círculo de Bellas Artes de Madrid, y acompañada de una cartela, a modo de ficha técnica, aparecía el nombre del plato y su lugar de procedencia.

En el 2006 fue invitado por el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) para unirse a una exposición que mostraba la colección del museo. Aceptó, pero con una condición: Que su obra no se pudiera coleccionar. Durante nueve días estuvo pintando de blanco un muro blanco con un pincel del número 8, los utilizados para pintar acuarelas. Cobró lo que hubiera solicitado un pintor de brocha gorda: 900 euros.

Como pueden ver, es un panorama imperdible y una muy buena oportunidad de ver el arte contemporáneo de forma gratuita.