“Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte”: Nada termina aquí

Escrito en cine el julio 15, 2011

Lloré la última media hora completa, con hipo y todo. Pero de emoción, no de pena. Nada ha terminado.

Lo que leerán no es una crítica de cine, pues no es mi papel ni mi intención. Tampoco les contaré mis impresiones personales sobre esta segunda parte de HP7, pues creo que hay varios especialistas que pueden darles una mejor perspectiva que yo. Lo que leerán es un golpe de optimismo. Una declaración de fan.

Una legión transversal y variopinta ha seguido a Harry Potter por 10 años y hoy se congrega en torno a su última adaptación audiovisual. Ese término, ese recorrido que concluye, es ineludible, tan ineludible como fue comprar “Las Reliquias de la Muerte” el 2007, sabiendo que no habría más tomos. Nunca más. Ahí hay un fin clarísimo (y una tristeza evidente), pero es un fin físico. Ni cercanamente psicológico o energético; que esta saga escriba su última letra (o proyecte su último cuadro por segundo) sólo da pie a que nos pongamos creativos para darle continuidad por otras vías, otras redes. Grupos, foros, fanfic, fanart, fanfilms, convenciones, merchandise. Ya me lo dijo el mismo Matthew Lewis (Neville Longbottom) cuando lo entrevisté el año pasado: “Harry Potter es un mundo irrepetible. Es buenísimo que los fans se apropien de él”. Porque la cultura pop vive en y por sus fanáticos, no en la industria, y nuestro mayor aliado es Internet, donde nada muere.

Otros fenómenos masivos como Star Trek, nacido hace más de 40 años, sigue más vivo que nunca en la mente y cuerpo de quienes se apropiaron afectivamente de ese universo de ficción, y ha sido gracias al ruido generado por ese fandom que el “producto” resucita en nuevas películas, secuelas u otras variantes. Jamás se habría hecho una onceavo film sobre la longeva franquicia del Enterprise (el 2009, y se espera otro para el 2012) si no hubiera miles de trekkies por doquier aún ávidos por consumir lo que sea que se haga sobre su objeto de culto. El verdadero fan es un cliente eternamente fidelizado. No es necesario ir disfrazado con capa y varita hasta viejo; el fanatismo va mutando en sus expresiones visibles a medida que crecemos, hay muchas formas de demostrarlo, pero el amor, el interés interno, cuando se instala, nunca más se va. Un fan de Potter, un verdadero fan de Potter, lo será hasta su propia muerte, no hasta la “muerte” del producto o personaje en la pantalla.

El afiche de la película dice “Todo termina aquí”, y creo que está muy alejado de la realidad. Por el contrario, nada termina aquí, sino que continúa, se proyecta, flota indefinida e imperecederamente mientras haya ahí afuera algún fan con un sticker en su notebook, una chapita en su mochila, un banner en su blog, un fanfic en carpeta. De hecho, de eso se trata Pottermore, la sorpresa que J. K. Rowling nos reveló hace algunos días. Ella, la autora, la responsable de este fenómeno de masas, nos regala desde su intención y puño un lugar donde todos los fans podamos reunirnos a seguir alimentando la pasión por el culto. Porque, contrario a lo que varios puedan pensar, todavía hay mucho qué seguir compartiendo.

La misma Rowling aseguró que en “Pottermore” nos contará todas aquellas interesantes sub-tramas que no se desarrollaron lo suficiente en los libros pero que sabe que nos importan. Pedimos a gritos, por ejemplo, un par de precuelas sobre la primera guerra de magos, los inicios de Voldemort y más aventuras de los Merodeadores, de quienes hay muchísimo material como para hacer su propia saga spin-off, pero lo cierto es que hay pocas posibilidades de que esos libros existan algún día. Un lugar como “Pottermore” puede llenar esas ansias y expectativas, y conformar un sitio único de encuentro donde el fandom se mantenga vigente, alerta, vivo. Así lo queremos, así lo esperamos.

El estreno de Hp7-parte 2 nos recuerda que vivimos un duro duelo hace unos años, y para quienes siguen sólo las películas, el fin se hace tangible. Como sea, llorarán desconsoladamente en el cine. Así será. Lo importante es no perder el norte: lloren de emoción, pero no de pena. Fue mi resolución apenas comenzaron a aparecer los créditos finales y todavía no me podía levantar de la butaca. Sonrían, que nada ha terminado. Actualicen sus avatars, inventen hashtags, convoquen fanfics masivos o sesiones de PS3. Nuestra entusiasta responsabilidad de fans comienza hoy.