Harry Potter VII: Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte, vol. 2: The Last Final Ending Ahora Sí Que Sí (3D).

Escrito en cine el julio 18, 2011

Hermanos Potterianos. Me dirijo a ustedes con el corazón nublado por la pena. Porque son días grises en los que enfrentamos con dolor el fin de una era donde todo cambió, y donde todos conocimos en verdad lo que era la magia, los sombreros de copa con conejo, los aros plateados gigantes que de pronto se juntan y los pañuelos amarrados que salen por la boca, que al final tienen calzoncillos. Pareciera que fue ayer cuando escuchamos por primera vez el nombre de Harry Potter ahí en la calle donde los vendedores de libros gritaban Er Harry Potter Er Harry Potter y Er Código Da Vinci. Y como muchos, tengo fresca en la memoria la emoción de entrar a la escuela de Howard’s, desde la primera página de ese primer libro “Harry Potter y el Jardín Infantil: El Comienzo“.

Pensé que nunca me separaría de Harry y sus inolvidables amigos Colorín Apestoso y Comadre Linda Enojona, pero ese día ha llegado. Atrás quedan los profesores de Howard’s y todos los sabios que siempre le decían a Harry Potter lo que tenía que hacer, y cómo tenía que hacerlo. Ya no veremos más a Gandalf cayendo en cámara lenta, ni al gigante Santa Claus Joven pegándose cabezazos, ni tampoco a esos malos tan maestros que siempre andan amenazando con que va a quedar la grande pero nunca pasa nada, incluyendo la famosa Emily Le Strange y el Conde Voldermontt, que puro envidia a Harry Potter porque no tiene nariz y no podría usar anteojos porque se le resbalarían (se hizo la rinoplastia con el mismo doctor de Angie).

Cuando empieza esta cuestión uno sabe que va a ser importante porque el logotipo dura como diecisiete minutos, y uno se empieza a achacar al tiro porque todo es oscuro y más triste que abuelito ciego abandonado en un carrusel vacío (en otoño). Después vemos a Harry todo deprimido mirando la tumba de ese personaje que murió en la película anterior y que mejor no mencionar porque no me acuerdo cómo se llama (uno que es como Pancho Melo pero enano), y de aquí en adelante estuve toda la película con un nudo en la garganta porque fui con mi corbata de Howard’s.

Y si pensaban que esta película por fin iba a tener acción y ninguna escena de personajes diciéndole a Harry Potter lo que tiene que hacer y cómo tiene que hacerlo, les tengo buenas noticias. Porque aparece un enano horrible al principio y ZUÁCATE: quince minutos de explicaciones y de Harry Potter escuchando, aunque no sé cómo se concentra porque el enano es más feo que invitar al Tagadá a Stephen Hawking. La cosa es que el enano horrible pesadilla de Stephen King les explica que tienen que ir al banco de Emily Le Strange a buscar el Santo Grial y destruirlo, porque es una de las reliquias de la muerte que el Conde Voldermontt usa para la buena suerte, y sin sus amuletos se va a desmoralizar, o algo así. Lo que leímos en el libro, ¿se acuerdan?

Hay cualquier aventura y finalmente los personajes llegan a defender la escuela de Howard’s, que es lo que quieren destruir los magos malos (todos góticos) porque están en contra del sistema de la educación hechicera, y exigen varitas gratuitas para todos o algo. Y aquí se ve que todos los profesores de Howard’s les pegan mil patadas a los profesores de mi colegio, porque son capaces de hacer mil cosas maestras, y no se van en pura boca. A diferencia de mi profe de educación física el Chantamán que nos hace correr toda la mañana pero él tiene la media ponchera y toma el ascensor hasta para subir la vereda. Los profesores magos no, y dan la media pelea. Estas escenas son las más conmovedoras de la vida, y aquí uno entiende por qué están todos cochinos en el póster. Gente cochina en el póster = Película maestra (salvo los afiches del Hogar de Cristo).

Y ¿saben qué? No sé para qué sigo hablando de esta película si todos ustedes mis hermanos Potterosos ya tienen su entrada, y obvio que nos encontraremos en el cine una y otra vez lo que dure en cartelera la película, para así despedirnos bien de todos estos personajes maravillosos, como corresponde.

Adiós, Harry. Gracias por enseñarnos que la magia es real. Mil millones de estrellas.

***

Ya, ¿se fueron los fanáticos de Harry Potter? Es que se ponen tan pesados cuando no me gustan sus películas, que prefiero hacerla piola. Siempre me salen con que tengo que leer los libros para entender las cosas, y que soy mamerto porque no entiendo los hechizos. Así que ahora vienen mis opiniones para los que son como yo, y que puro han visto las películas y van a ver la películas disfrazados de mugs. (En el lenguaje harrypottiense, los mugs son las personas que no son magos en verdad, como usted, como yo, o como los Magic Twins).

Ahí no más la cuestión, sorry. Todo lo que prometía el tráiler es ahí no más, y las peleas no salvan a nadie. Tiene partes buenas que me gustaron, y tiene los medios efectos especiales (aparecen unos trolls guerreros que encontré MAESTROS) pero también tiene mil escenas de gente hablando con Harry Potter explicándole todo y narrándole los flashpacks. Hay algunos flashpacks buenos que igual me mantuvieron despierto casi todo el tiempo, como los que cuentan la historia de Snake, el profesor Emo que hace el compadre ronco de Duro de Matar.

Igual que en la anterior lo que más me gustó fue el principio, sobre todo la parte donde van al Banco de los Enanos porque se encuentran con un pobre dragón que tienen esclavizado, y me dio pena el dragón, y no tuve que leer los veinticinco libros para entender qué onda. Pero lo que más me molestó fue el EFECTO PLOP de muchas cosas que pasaban. Después de tramitar tanto tiempo, yo juraba que las cosas iban a ser brígidas, y que iba a estar todo pasando en todas partes. Pero no, caleta de escenas para dormir la siesta, y peleas con sabor a “¿Y eso fue todo?”.

No voy a spoilear nada, pero hay una parte en que sale la famosa Emily Le Strange (la chascona de Fight Club) y se enfrenta con una abuelita hechicera y yo dije “se viene” y me acomodé en el asiento, pero antes de alcanzar la comodidad la escena ya había terminado. La dura. ¿Y la famosa pelea entre el Conde Voldermontt y Harry Potter? Se las voy a resumir en una sola palabra, así que la voy a escoger bien: Pfffft. A lo mejor es problema mío, pero yo esperaba algo tipo Only One Kenobi vs Dark Vader en La venganza de los Siths. O por último un Dewán vs El guardaespaldas del presidente en Matrix Revolutions. ¿Cuántos años calentando la sopa con la pelea para después mostrar a los compadres tirándose rayos por medio minuto en un peladero? Mal.

Yo cacho que el problema es con la magia. Siempre que veo estas películas y hacen un hechizo, pienso “¿Y por qué no hicieron eso antes?”. Por ejemplo me acuerdo que en la otra película (y aquí también ahora que lo pienso) se tiraban unos hechizos que eran como unos campos de fuerza maestros. Pero hay una parte en que todos arrancan de un dragón de fuego, y a nadie se le ocurre tirar un hechizo parecido. ¿En qué quedamos? Respuesta: Léete los libros, Herpes. Como no tengo sensación de peligro todo me da lo mismo.

Bueno, filo. Yo cacho que lo que voy a hacer ahora es leer todos los libros de Harry Potter y después ver todas las películas de nuevo, para cachar mejor qué onda. Después voy a escribir todas estas críticas de nuevo, y ahí les voy a decir que tenían razón todos los fanáticos. Esperen sentaditos, eso sí. Le doy a esta película cinco millones diecisiete mil dos estrellas y de yapa a los peliculastas les doy un DVD de Stardust para que vean que igual se pueden hacer películas maestras con magia. Gracias por todo, Harry. Igual me gustó la del prisionero de Azafrán.

PD. Siempre me preguntan si vale la pena ver las películas en 3D. En esta tengo que decir que NO. Es súper oscura la cuestión y hubo como dos partes en que en verdad se vio bacán. El resto de la película se me olvidó que la estaba viendo en 3D y con eso les digo todo.

¡Y gracias a los amiguis de blogs LG por invitarme a escribir aquí! ¡Ha sido mágico!