enero 22, 2016

Nairobi y sus alrededores

Fotografías por Jeannette Zarate

De vuelta en Nairobi; después de visitar el Masai Mara, conocí a una pareja de israelitas que comenzaban su viaje de 6 meses por áfrica, y con quienes compartí y viaje algunos días.

Anecdótico resultó el día que partimos al centro de la ciudad, a nuestra vuelta a la que se había sumado una chica Suiza, tomamos una micro cerca de las 17.30, un poco tarde considerando los tacos y lo peligroso de la ciudad, 2 horas y media nos tomó llegar al hostel.

Cuando íbamos a la altura de la entrada del sector Karen donde había un mall, le pregunto a Aviad,  si cree que será mejor bajarnos y llamar al taxista cuyo contacto teníamos, ya que era el único lugar posible donde podríamos dar indicaciones de nuestra ubicación, y calculando las horas de seguro oscurecería pronto. Me responde; no creo que nos demoremos mucho; craso error, yo que había realizado el recorrido varias veces debí insistir, pero como íbamos con un hombre, no lo encontré tan terrible, 40 min más nos tomó llegar al punto donde teníamos que bajarnos y como era de esperarse, ya había oscurecido.

A pesar de indicarle al cobrador humano que queríamos bajarnos en el paradero de la universidad, por alguna razón nos terminamos bajando unas cuantas cuadras antes, en un lugar que resultó muy oscuro. Keren, la señora de Aviad, se puso en un estado histérico extremo e inevitablemente me puso nerviosa también, tanto así que no lograba encontrar el teléfono del taxista. De pronto, en cosa de un par de minutos aparece otra micro, Aviad en su desesperación se pone en medio de la calle, los detiene y les dice; can you take us to our hotel?; y luego les dice que les pagará 100 dólares por llevarnos, con lo nervioso que se puso con tal de salir de ahí, ¡casi se suicida! Por mi parte solo atine a decirles que se subieran pronto que nos bajaríamos en otro lugar que conocía y donde había más luz, todo esto mientras llamábamos al taxista, pucha que nos asustamos.

El corazón me palpitaba a 1000 por hora, increíble lo que provoca una mujer histérica, si estaba de lo más tranquila, pero al verla a ella, empecé a tiritar entera, una vez en casa solo lográbamos reírnos. Sucede que todo el mundo en ese país te aterroriza, en todos lados nos decían lo peligroso que era y el cuidado que debíamos tener, que ante cualquier error, podía ser bastante peligroso. Al final, no sé si te lo dicen con tal de que contrates a cada rato el servicio de taxi, que a decir verdad, con lo barato que es, no vale la pena correr el riesgo.

Los días posteriores fuimos con los chicos al orfanato de elefantes, lugar donde los cuidan y liberan cuando ya están los suficientemente grandes para sobrevivir en la sabana, y también fuimos al “giraffe center”, donde pudimos darle de comer a las hermosas jirafas, eso sí, algunos se atrevían a alimentarlas con su propia boca, yo, ni aunque me pagaran.

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Orfanato de elefantes, Nairobi.

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Orfanato de elefantes, Nairobi.

Gracias a la invitación de uno de los chicos que trabajaba en el hostel, asistimos también a una ¨misa gospy¨; moría por asistir a una, y bien interesante resultó ver como los creyentes cantan con toda su energía. Bonito y diferente.

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Giraffe Center, Nairobi

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Giraffe Center, Nairobi

Estuve durante varios días planificando que hacer mientras los chicos iban al Masai Mara, una vez que volvieron decidimos ir juntos al ¨Naivasha National Park” un parque nacional ubicado al norte de Nairobi, donde se podía andar en bicicleta mientras veíamos distintos animales, por supuesto, que acá no habrían depredadores peligrosos. Como siempre la llegada no estuvo exenta de anécdotas, entre que nos querían cobrar una barbaridad por trasladarnos del paradero a unas cabañas que habíamos visto a priori, y que luego nos decían que no existían ¨matatus¨ acá, termine consultándole a un señor con terno y corbata que se veía bastante serio, el cual nos indicó donde dirigirnos. Una vez más resulto agotador y ¡estresante!

Naivasha National Park.

Naivasha National Park.

Aprovechamos nuestro tiempo al máximo, nos quedamos en unas lindas cabañas y salimos a recorrer el parque en bicicleta, si bien resulto un poco cansador, valió totalmente la pena, ya que la sensación era completamente diferente, circular junto a los animales en un parque totalmente abierto y cuyos paisajes resultaban hermosos, no tiene precio, fue una experiencia maravillosa.

Quedamos tan contentos aquel día, que a pesar del cansancio, al día siguiente partimos a recorrer esta vez el lago Naivasha, donde nos encontraríamos con millones de hipopótamos, claro que de lejitos no más los observamos, porque como bien nos decía Keren, es un animal muy peligroso y rápido, así es que evidentemente, no nos arriesgaríamos.

Ya devuelta nuevamente en Nairobi, quedaba poco tiempo para partir a nuevo destino, alrededor de 5 días, así es que en vez de volverme loca tratando de recorrer algunos lugares más, decidí descansar en la capital para tomar fuerzas para mi nuevo destino, India.

Naivasha Lake

Naivasha Lake

Naivasha Lake

Naivasha Lake

Naivasha Lake

Naivasha Lake

Naivasha Lake

Naivasha Lake

Jeannette Zarate

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