¿Cómo se lavaba la ropa antes de la creación de las lavadoras?

Escrito en 6 Motion DD el enero 22, 2016

Actualmente cuesta pensar que en épocas pasadas lavar era un verdadero suplicio y una tarea que la mayoría de la gente evitaba.

De hecho, las personas preferían andar sucias y usaban presuntuosos perfumes, en vez de someterse a horas interminables de lavado y refriegas a mano.

Por lo mismo, las clases sociales altas de tiempos anteriores tenían a su disposición “lavanderas”, quienes se encargaban de lavar la ropa de todas las familias adineradas.

Era tal el nivel de evasión hacia el lavado de ropa, que las personas lavaban incluso, ¡una vez al mes! Imagínense cómo influía eso en la higiene y sanidad de las personas y las ciudades.

La vital influencia del lavado

Asimismo, parece inverosímil que el lavado haya influido en el desarrollo social e histórico durante el siglo XIX. Esto, debido a que las conocidas “lavanderas” son reconocidas como parte del movimiento social obrero que daba sus primeras luces en esos años.

Las “lavanderas” eran identificables como aquellas mujeres trabajadoras, esforzadas, que hablaban fuerte y de cierta forma, soezmente, y lavaban todo el día sin parar.

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Ellas fueron protagonistas también durante la Revolución Industrial, momento en que las telas eran más baratas y la vestimenta femenina sobretodo, cambió a un estilo con más capas y varios kilos más de ropa. Sin embargo, hubo un cambio: se empezó a lavar en los hogares, por lo menos, una vez a la semana.

El sacrificio de lavar la ropa en ese tiempo

Era común entre las lavanderas y las dueñas de hogar lavar las prendas con jabón de grasa animal y refregar sobre una tabla. Las mujeres debían lavar en los alrededores de un río cercano, o bien, en un suelo de piedra, ladrillos y en un canal de desague. La ropa se colgaba en tendederos públicos.

Los inviernos eran mucho más sacrificados, teniendo que secar la ropa en habitaciones calentadas por un horno.

Asimismo, todo tenía una rutina. Los días lunes se separaba la ropa entre blanca, colores y lana. Las mujeres, además, debían quitar los adornos y botones de las prendas antes de lavarlas. Un trabajo arduo sin duda. La ropa blanca debía lavarse hasta tres veces. La ropa de color y de lana, se lavaba en agua fría.

La llegada de la lavadora

Todo esto cambió con la llegada de la primera lavadora, allá por 1860. Si bien en un principio destrozaban la ropa, con el tiempo la tecnología logró entregarnos un producto más acabado y que, hoy por hoy, es indispensable en cualquier hogar.

Entre lo que mejor cubre nuestra necesidades, encontramos la Turbo Drum de LG, capaz de cuidar tu ropa de forma eficiente. También tenemos la serie 6 DD Motion, las cuales lavan nuestra ropa como si fuera a mano. Claro que olvidémonos de las esforzadas lavanderas. Acá nuestra perseverancia física es mínima. Por último, pensando en ciertos tipos de hogares, LG tiene la Super Slim, la primera lavadora “delgada” que podemos ubicar en lugares reducidos.

Así que si la idea es alejarnos lo más posible de los comienzos del lavado que cuenta la historia, nos encontramos a años luz de aquellos tiempos. Ahora es mucho mejor, práctico y amigable para todos nosotros.