Dando la vuelta al mundo una y otra vez

Escrito en Mundo el julio 6, 2016

Antes de comenzar esta aventura de un año muchos me dijeron que lo más probable es que después de conocer el mundo no querría viajar nunca más, sin embargo, hay un par de mitos en relación a esto.

El mundo es grande, muy grande

Primero, la verdad es que si bien he estado en muchos países y llevo varios años viajando de manera intermitente, aunque viajara la vida entera no terminaría de conocer ni siquiera los lugares más importantes o más turísticos. Es que el mundo es muy re grande y la palabra nos queda chicos como seres humanos.

Lo segundo es que esto solo comenzaba con este largo viaje, porque las ganas de viajar no terminarán nunca. Al contrario cada cierto tiempo me “pican las patitas” por partir otra vez, y como no, si después de conocer en cada viaje lugares y personas increíbles, no queda más que seguir con deseos de deleitarme con esta bella actividad que tiende a convertirse en una verdadera profesión.

Sin duda que para mi viajar, y todo lo que significa en términos económicos, es la mejor plata invertida en la vida y no escatimo jamás en gastos para realizar estos, entendiendo que además intento hacerlo en temporada baja. Ya saben bien que viajo de manera económica, no precisamente de amarrete, sino porque es la única forma de poder hacerlo por un periodo largo.

viajar

Ahora bien hay personas que viajan más económico aún. Yo soy de las viajeras que no importa el lugar donde duermo o como me traslade mientras sea barato, pero siempre habrá platita para una rica comida, carrete, entrada a algún museo y, cómo no, algún tour imperdible.

Viajar es encontrarse, no escaparse

En esta oportunidad, antes de partir, me dijeron algo que me quedó dando vueltas: “No vas a encontrar en tus viajes lo que andas buscando”, frase que por cierto he recibido en más de una ocasión y yo me pregunto si aquellas personas sabrán más sobre lo que yo busco. Porque, honestamente, si es que hay algo que realmente busco, sin duda que en mis viajes lo encuentro, y tiene más bien que ver con la felicidad, con empatizar con el otro, con sorprenderme con la belleza de los paisajes y persona. Créanlo o no siempre, pero siempre encuentro todo esto. ¿Habrá algo más? ¿Que puede ser mejor que esto?

Créditos: Jeannette Zárate

Créditos: Jeannette Zárate

Cada vez que recorro un nuevo destino, conozco siempre a alguien que ha hecho de su vida un viaje, así se las rebuscan por hacer o generar dinero, muchos viajan de una manera extremadamente económica o bien hacen voluntariados o trabajan en el camino con tal de generar recursos para seguir moviéndose por el mundo. Habremos algunos que quisiéramos que la vida fuese así y quienes tenemos la convicción de que es posible, sólo hay que aprender a despojarse, desprenderse, desapegarse de lo material y de las personas, que es a fin de cuentas lo que realmente nos amarra y cuesta.

Quizás sería más fácil convertirse al hinduismo o en vez de que cuando bebés se invirtiera tiempo en el apego, se hiciera más bien lo contrario; aún entendiendo que es necesario para un niño. Suena absurdo, pero lo es más fomentar el apego para luego intentar exactamente lo contrario en la adolescencia y posterior adultez.

Como hacer de tu vida un viaje

Muchos creerán que esto es imposible, pero la verdad es que no hay sueños que no se puedan cumplir, siempre y cuando busquemos la forma más adecuada de hacerlo. Viajando he conocido a muchos que lo han logrado, mientras que también he leído sobre otros. Querer, sin duda alguna, es poder.

Habiendo tantos lugares lindos en el mundo que conocer, por qué perderse la ocasión de apreciar estos por seguir lo que a la mayoría nos inculcaron, estudiar, casarse, trabajar para conseguir todo lo que necesitas y tener de paso 15 días de vacaciones. Ahora, que no se mal interprete, no estoy haciendo un llamado a dejar de hacer estas cosas, sino más bien a que se pueden hacer ambas sobre todo si ya estás en la etapa laboral de la vida.

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No se pierdan la oportunidad de hacerlo y más aún si eres joven, el dinero no debe ni puede ser impedimento, ya verán que hay miles de alternativas para poder hacerlo sin contar con un dineral excesivo. Les aseguro y doy por firmado que con lo costoso que es la vida en Chile hoy en día, gasto menos dinero viajando que viviendo en Santiago.

Personalmente si pudiese elegir un modo de vivir, estaría dando la vuelta al mundo una y otra vez sin parar, pero para eso tendría que tener un desapego excesivo, lo cual aun no es mi caso. Sin embargo más temprano que tarde podría llegar ese día, de momento continuaré viajando al menos un mes por año que es lo que me prometí apenas volví a mi país de aquel largo viaje.