Super 8: The Movie

Escrito en cine el agosto 8, 2011

Hace tiempo yo también hice una película de zombis. La dura. Un día estábamos de lo mejor grabando a mi primo Feto mientras sacaba su mochila del techo (por si se caía) cuando de pronto apareció mi tata Paolo caminando apenas porque tenía calambre en una pierna. El Jano le dijo que era Rigor Mortis y mi tata se enojó y lo empezó a perseguir echándole pericos y diciéndole que no le faltara el respeto a sus mayores. Y entre el calambre y el esfuerzo físico de estar vivo, a mi tata le salió toda la voz de zombi estítico y como ya teníamos el mejor efecto especial grabado, decidimos hacer la película completa.

Nuestra película se trataba de un abuelito (mi tata Paolo) que se comía un pan de pascua descompuesto y eso mezclado con su remedio para la menopausia lo transformaba en el primer zombi. Ahí contagiaba a una niñita exploradora apestosa de esas que venden galletas (mi primo Feto), y ZUÁCATE, empezaba el Apocalipsis zombi. Se iba a llamar La Noche del Abuelombi y se iba a ganar todos los Óscars del universo, pero no pudimos terminarla porque tuvimos cualquier drama. No teníamos alargador para enchufar la cámara, la sangre que hicimos con Povidona Yodada se veía falsa y mi primo Feto nunca se quedó quieto para disfrazarlo de niñita exploradora. Cuento corto, se suspendió la película. Y por eso entendí tanto a los péndex de Súper 8.

(Ahí cambié el tema para empezar a hablar de la película, me quedó súper piola creo yo, no se dieron ni cuenta, apuesto).

Súper 8 se trata de un grupo de amigotes péndex en los años setentosos que viven en el típico pueblo gringo de película donde todos se conocen y donde hay un puro personaje de cada especie: un policía, un pelmazo, una minoca linda, un negrito, un científico, etc. Los péndex están haciendo una película de zombis, pero como no tienen un tata Paolo que les haga de zombi, tienen un encargado de efectos especiales de maquillaje terrorífico, y ese es el protagonista. Después deciden meter una comadre al grupo, y resulta ser justo la rubia que le gusta al protagonista, así que hay caleta de escenas donde el compadre se pone todo nervioso trece trece.

Un día están haciendo una escena al lado de las vías del tren, con tanta mala suerte que el tren choca con una camioneta que iba contra el tránsito justo por las vías del tren, y queda todo lo que es LA MANSACA. Pero esta no es de esas MANSACAS onda Transformers 3 donde uno se queda dormido mientras en la pantalla queda la grande, no. Acá uno está con ASÍ cada pepa mirando como vuelan los vagones y explota todo y llueven fierros retorcidos, todo mientras los péndex corren llorando pasándolo pésimo. Porque la gracia es que en el tren viajaba algo que no se sabe qué es, pero se escapa. Y hace ruidos raros, y los perros le tienen miedo, y cuando camina el subwoofer queda loco con los pasos, onda T-Rex. O sea, igual que mi compañero el Milodón Becerra, pero misterioso y sin olor a mortadela.

La cosa es que después del accidente llegan los soldados mala onda liderados por el compadre que siempre hace de Mejor Amigo (Truman Show, Frequency, Little Children) pero ahora mucho menos amistoso, así que uno cacha al tiro que la cosa es brígida. De a poco empiezan a pasar cosas raras en el pueblo y los únicos en cachar el mote son péndex, así que ahí se van en la más E.T., Goonies, Cuenta Conmigo, Monster Squad, Generación Perdida y El Chavo cuando se enfrentan a los sobrenatural de la Bruja del 71.

Porque como habrán leído en todas partes, esta cuestión es toda nostálgica por las películas antiguas en que los péndex las hacían todas, y que ahora les gustan a puros pailones, precisamente porque vieron esas películas siendo péndex y se sentían identificados. Bueno con Súper 8 no sólo se van a sentir identificados sino que además se van a acordar de todas esas películas, y más encima lo van a pasar chancho, porque esta película es a todo PORK.

Los péndex son tan chistosos y caen tan bien, que yo feliz vería esta película aunque no tuviera monstruo dejando la MANSACA, porque entre el guatón que se jura director de cine, el tontorrón que hace de galán en la película, y el flaco con frenillos pirómano hay más onda que en todas las Transformers juntas, incluyendo los tráilers de Twilight y de Linterna Verde, y el comercial de Segurito.

Como la idea además es hacer una película retro ochentosa, el peliculasta Jar Jar Abrams decidió usar herramientas fliméfilas obsoletas hoy en día como hacer que a uno le importen los personajes. También usó la técnica milenaria de mostrar el flim en 2D (¡sin lentes OMG!) además de la estrategia calienta sopa de no mostrar el monstruo hasta el final, que es lo que hacían antes cuando no existían los computadores y tenían que construir monos de goma así que les costaba más y todo bien.

Lo otro que tiene es que este compadre del Jar Jar Abrams quería hacerle la pata a Steven Spielberg así que hay un montón de cosas de sus películas: un puro policía tratando de salvar el pueblo como en Tiburón, un grupo de compadres viviendo cosas raras en el pueblo chico como en Encuentros Cercanos del Grado Tres y finalmente, un péndex con problemas paternos lidiando con un extraterrestre y enamorado de la rubia linda como en Mi Amigo Mac. También hay un guatón como en Hook, un tren como en La Guerra de los Mundos y una explosión como en 1941. O sea, el compadre en verdad hizo la pega. Maestro.

Y qué quieren que les diga, ME ENCANTÓ esta película. Desde el principio lo pasé chancho con todos los personajes, me acordé de la primera vez que me enamoré de la rubia del curso, de la vez que con mi primo hicimos La Noche del Abuelombi, y también me acordé de todas las veces que mi hermano Gabo peló el cable con las películas ochentosas que le gustan. Mi única queja es un SPOILER y se los voy a decir más ratito por si no quieren que les arruine la sorpresa, pero da lo mismo. Tampoco me importa tanto, y me quejo de lleno.

Así que mi recomendación es que vayan a ver Súper 8 en vez de Los Pitufos. Sorry, Pitufos. No es racismo, de hecho tengo varios amigos que son azules y me gusta Blue Man Group y Avatar. Pero Súper 8 me emocionó y me hizo recordar por qué me gustan las películas, y por qué mi tata Paolo parece zombi cuando le da un calambre. O sea, es una película que lo tiene todo. Ochocientos setenta y nueve millones novecientas mil catorce estrellas y un Unicef Award para todos los péndex de esta cuestión por actuar tan maestramente. A la rubia le doy especialmente el Futura Michelle Pfeiffer Award porque se las mandó.

ADVERTENCIA: AHORA ME VOY A IR DE TARRO, SPOILERS A CONTINUACIÓN, LEA SÓLO SI YA VIO LA PELÍCULA, SIN RECLAMAR DESPUÉS, GRACIAS.

Mi única queja es un SPOILER, cabros. Y tengo que contarles porque mi compromiso es con la verdad, y para eso hice mi juramento hipotético de los críticos famosos. Lo que menos me gustó de Súper 8 fue el monstruo. Y esto por dos cosas:

Una, que el monstruo se supone que es brígido pero durante la película en verdad no hace nada muy terrorífico que digamos. Igual hay partes que dan susto, pero eso es gracias al peliculismo más que a lo que hace el monstruo mismo. Y la gracia al final es que el compadre andaba estresado con los humanos por todo lo que le había tocado sufrir, y que todo lo que hacía, lo hacía porque nos odiaba. Pero yo no vi mucho odio, en verdad. Y eso tiene que ver con la segunda parte de mi queja, es que el monstruo se ve y se mueve como el Cloverfield y no como criatura ochentosa, que es en lo que se inspira este flim.

Como lo hacen con computación moderna, el monstruo de esta cuestión se mueve rápido y uno no tiene tiempo de entender nada, y la cara es la típica cara de monstruo de película de ahora. En cambio los monstruos de antes todos tenían su gracia, y uno los distinguía de los demás y apuesto que nunca los confundían en la calle o en un carrete: E.T., los Gremlins, el Depredator, hasta el Mancha Voraz era maestro y eso que era una jalea de frambuesa amorfa. Y si al monstruo fomeque le sumamos la estrategia fliméfila de calentar la sopa y no mostrarlo hasta el final, es imposible no sentirse un poco estafado. Así que eso sería. Peliculastas modernos: Pónganse las piltas con los monstruos, que en esa les siguen ganando los ochentas. Aunque ellos pierden en los peinados, así que empate. Igual, atinen.