Respeta a los fans

Escrito en cine el junio 9, 2011

Los MTV Movie Awards fue el tema más comentado el fin de semana a nivel mundial en Twitter por varias horas, pero al rastrear el hashtag vi más vapuleo que vitoreo. ¿La razón? Una vez más Twilight, la saga de vampiros adolescentes se llevó los premios más importantes, lo que causó tirria en varios grupos que desplegaron todo tipo de epítetos contra sus fans. Y me da pena, porque los argumentos, como siempre, son harto discutibles. Como fan de varias series/libros reconozco que este tema es inmemorial, y probablemente no se acabe nunca, pero de tanto en tanto es bueno reflotar la reflexión a ver si algo podemos avanzar.

La mayoría cae en la falacia de siempre: X es un bodrio, no me gusta, así que no debería ganar tal o cual premio. OK, esa opinión es válida y valorable, y necesaria, incluso, dentro del equilibrio saludable de la sociedad, pero cuando se transforma en “si a ti te gusta X, eres un idiota”, estamos muy mal. Que una película u otro producto similar no sea de tu preferencia, no te excusa de reconocer la realidad: hay miles a quienes sí les gusta, y su verdad es tan verdad como la tuya. “Crepúsculo” es un fenómeno de masas, tanto como “Harry Potter”, y ambas merecen respeto. Los argumentos que esgrimen sus fanáticos para explicar su adoración son perfectamente entendibles y aterrizables, más desde la emoción que desde la razón, claro, pero que no le quita valor alguno, dado que en el seguimiento a la cultura pop pesan más los sentimientos.

Creer que un fan es una persona ciega que le fascina algo sin conciencia o criterio, es una reducción bien infantil y arbitraria. Muchos son hiperventilados y pasionales, eso sí, dependiendo del objeto de fanatismo, pero con los años me he dado cuenta que el odio se relativiza con facilidad: al tipo que vive con la camiseta de su equipo de fútbol a cuestas, no se pierde ningún partido, se sabe todas las formaciones desde 1950 y es capaz de gastar grandes sumas de dinero para ir al estadio en el extranjero, nadie lo molesta. Hasta lo alientan en su propósito. ¿Por qué sí es criticable un fan de Star Wars que se disfraza para las convenciones, escribe fanfics/hace fanart y se sabe ciertos diálogos de memoria? ¿Un fanatismo sí es “aceptable” y el otro no? ¿Dónde está esa delgada frontera?

Esperar que seamos 100% tolerantes con el otro es esperar a que las vacas vuelen, pero reconozco que siempre mantengo la esperanza de que exista, al menos, respeto. ¿No te gusta lo que a mí sí? Está muy bien, ¡te entiendo! Seguro te gustan otras cosas. Da media vuelta, sigue en lo tuyo, sé feliz. Seamos felices los dos, déjame con lo mío. Prometo no golpearte con mi sable láser.