Más nostalgia a la vena: Air Supply y Olivia Newton-John

Escrito en el octubre 28, 2010

Fuente: www.citylifehk.com

En Twitter me suben regularmente al columpio pues siempre estoy dando evidencias de mis “viejazos”. Monitos animados de ayer y hoy, añoranza de marcas que ya no existen, películas de culto, mi entusiasmo por “Los 80”… para qué hablar de música. Por alguna razón tengo muy marcado todo el repertorio musical de mis primeros años de vida, hasta como los 10, y de ahí hay muchos grupos que han permanecido en mi mente -y corazón- hasta hoy. Imborrables. Soy fan absoluta de Genesis, invertí tres sueldos juntos para ver a Toto en tercera fila en el 2007, me sé todas las canciones de Neil Sedaka y lo pasé INCREIBLE en el concierto de Air Supply el sábado pasado. Aunque me gusta mucho la música actual, algo tienen ciertos grupos nacidos al alero de los 70 y 80 que se hacen irremplazables para quienes iniciamos nuestras vidas melódicas con ellos. Un no sé qué.

Mis papás me regalaron mi primera guitarra a los 12 años, y entre todo el repertorio a la mano para practicar (esos horrendos cancioneros que vendían en los kioskos), estaba obsesionada con sacar el solo de Grahan Russell al comienzo de “All out of love”. Es mi canción favorita de Air Supply y fui al concierto en el teatro Caupolicán con toda la fe de escucharla, por primera vez, en vivo. Este tremendo grupo ya había estado en Chile hace un par de años, en el 2005, pero responsabilidades laborales me impidieron ir a la entonces cita en San Carlos de Apoquindo, y me acuerdo que hasta lloré. Ahora, por fin, los podía ver de cerca y escuchar sin cintas rayadas de cassette de por medio. Para más remate, se me ocurrió ir al evento con una amiga a la que no veía desde ¡1996! En serio. En octavo básico me cambié de colegio y nunca más nos volvimos a ver. Hasta el sábado. Nos reencontramos por Facebook, descubrí que ella también era supply-groupie y partimos. Nostalgia llorada a la vena.

Para qué les cuento cuando empezó a sonar “All out of love” con Russell completamente solo en el escenario, con una luz tenue sobre él y acompañado nada más que con su guitarra. Así dan gusto las lucas gastadas en los tickets. Fue el temazo de cierre después de una serie de hits donde vi a dos veteranos bailar, correr y saltar frente a 5 mil personas vitoreándolo todo. Ahí es cuando uno recuerda que en este mundo individualista y postmodernista, quizá el romanticismo no está perdido.

Si las finanzas me acompañan, mi próximo concierto “de la nostalgia” será Olivia Newton-John. Tuvieron que pasar 40 años para que esta diva se dignara a pisar nuestro país, y seguro no volverá. Es ahora o nunca para cantar “Xanadú” como si fuese 1980 otra vez. Porque para algunos los “viejazos” musicales son placeres culpables, pero para mí, son solo placeres, y de los vibrantes. Lo que hace bien para el alma hay que vivirlo a full.

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