El cine es para llorar

Escrito en cine el marzo 10, 2011

En serio. No es por mamona o hipersensible: como espectadora, busco que una película me involucre de tal modo que afloren espontáneamente todas las emociones que correspondan. Si es drama, que me conmueva, si es comedia, que me haga reír, si es terror, que me mate de susto, si es tragedia, que me haga llorar. Doy como ejemplo posiciones absolutas, pero entendamos que en general nos barajamos con sutilezas y a veces todas al mismo tiempo. Es la forma de calificar visceralmente al producto. ¿Me provocó algo? ¿Sí, no? Esa es la base.

Ayer apareció un ranking con los finales más emotivos en la historia del cine, y sin ver la lista publicada, se me ocurrieron varios. Porque son esas escenas las que no se te olvidaron nunca más y que te hacen regresar al cine para ver si pueden volver a sorprenderte. En lo emotivo yo no soy barómetro, porque siempre termino con pañuelitos en la mano, pero algo de objetividad me queda para desmenuzar lo que los lectores de LoveFilm y Filmclub determinaron como the best of the best.

El número 1, elegido con más del 30% de las votaciones, no se puede discutir: “Estaré aquí mismo” le dice E.T. a Elliot, apuntando a su corazón, antes de subir a su nave. Hasta el más duro lloró en ese momento ochentero brindado por Steven Spielberg. Y se necesitaron 30 años de desarrollo de industria para llegar al número 2: el final de “Toy Story 3“, en el que Andy regala sus preciados juguetes y se despide de su niñez. Este reconocido punto débil masculino (sí, masculino, pues las mujeres vivimos con mucho menos trauma esa transición) sirvió de infalible gancho empático y este film quedó en el corazón de muchos, bien demostrado en este ranking.

Más abajo están los finales de “Rocky I” (él gritando por Adrian sin importarle si había ganado o no la pelea, snif), “Bambi” (trauma infantil de varios), el nuevo mundo de color de Dorothy en “El Mago de Oz”, la escalera de Odessa en “El Acorazado Potemkin”, y otros.

Reconozco que tengo varios finales favoritos que quizá nunca aparezcan en ninguna lista, como el de “Patch Adams” (donde dicen que el centro se está construyendo y miles de doctores en todo el mundo quieren trabajar gratis en él), el de “Corazón Valiente” (con los amigos de Wallace peleando por última vez por su libertad), el de “La Sociedad de los Poetas Muertos” con ese “Oh Captain, my Captain!”, o el de la reciente “Inception”, donde quedas ahogada por saber si el trompo se iba a caer o no.

Como sea, sigo llorando en el cine. Y me gusta.

¿Cuáles son los finales emotivos que más recuerdan?