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LG Blog

Frente a un apocalipsis, esta bóveda preservará nuestra información

12-04-2017
Por mil años todos nuestros conocimientos estarían intactos.

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Si de un día para otro la humanidad desapareciera, si nuestra huella se borrara del mapa y, años después, una generación extraterrestre llegara al planeta, ¿qué quisieras que se hubiese preservado de nuestra historia? ¿Qué se necesitaría para reconstruir lo que fuimos, para que pudiesen conocernos?

Hay dos cosas que son vitales: nuestros cultivos, los que develarían qué comíamos y parte de nuestra biología, y nuestra cultura, todo lo que leímos y el conocimiento que generamos a lo largo de los siglos. Pues bien, de acuerdo a Gizmondo, existen dos grandes bodegas que tienen este fin en las tierras más heladas de Noruega: una destinada a preservar nuestras semillas, y la otra, recién creada, funcionando como una inmensa biblioteca.

Una bodega de semillas

Ambas bodegas se encuentran ubicadas en el archipiélago de Svalbard, Noruega, en medio del Océano Ártico. La bodega de semillas o Svalbard Global Seed Bank está en la localidad de Longyearbyen, donde se preservan más de un millón de semillas que sobrevivirían a esta presunta catástrofe. Por ejemplo, en caso de que hubiese una crisis alimenticia a nivel mundial, podríamos acudir a Longyearbyen, tomar las semillas y cultivarlas, ayudando así a mantener la biodiversidad del planeta.

Una bodega de libros y conocimientos

Pero, como dijimos, no sólo de cultivos vive el hombre, y en caso de Apocalipsis necesitaríamos también recordar lo que fuimos a través de los libros y el conocimiento. Es por esta razón que el banco de semillas tiene ahora también una bodega vecina, ubicada en el mismo lugar, destinada a garantizar la supervivencia de este tipo de datos.

Su nombre es Artic World Archive y está emplazada en una antigua mina de carbón de la zona, totalmente congelada en el permafrost del Ártico, lo que ayudará a preservar el material durante siglos gracias a las bajas temperaturas. Es tal la seguridad del emplazamiento, que aseguran que, frente a un ataque nuclear a la zona, todo el material se mantendría intacto.

Lo interesante es que esta estructura se encuentra abierta actualmente a todos los gobiernos o instituciones de investigación que se interesen en almacenar su legado para que esté disponible para la posteridad, ¡inclusive durante mil años!

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¿Cómo se almacenan los libros?

Probablemente te estés imaginando todo un mundo digital bajo tierra, ¡pero no! La gente de Piql, la organización encargada de la bodega, ha decidido que el material se preserve en formato análogo, en películas fotosensibles. “En realidad lo que hacemos es escribir los datos como enormes códigos QR en películas”, señalan desde Piql.

Tal como en el pasado nuestros ancestros leían palabras y números tallados en piedra, en el futuro podrán leer estos datos en bobinas de película, como en un antiguo disco de vinilo. Gracias a este tipo de codificación, la información se mantendrá también segura de posibles hackeos.

Es tal el valor del material ahí presente, que los gobiernos del mundo han decidido liberar esa zona de instalaciones militares o cualquier tipo de ocupación, con la esperanza de que nunca se vea sometido a situaciones que pongan en riesgo la cultura del planeta.

¿Crees que una iniciativa como ésta es importante? ¿Por qué?

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