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El consejo más dado y menos seguido: ¡Cambia tu contraseña!

09-10-2012
Octubre es el mes de la seguridad cibernética en Europa, pero como en el viejo mundo pasan las mismas cosas que aquí (mal que mal, en Internet no hay fronteras ;)), paso a dejarles algunos consejos que nunca están de más en torno a un delicado pero olvidado tema: ¡Cambia tu contraseña! ¿Supieron del tipo

Seguridad LG

Octubre es el mes de la seguridad cibernética en Europa, pero como en el viejo mundo pasan las mismas cosas que aquí (mal que mal, en Internet no hay fronteras ;)), paso a dejarles algunos consejos que nunca están de más en torno a un delicado pero olvidado tema: ¡Cambia tu contraseña!

¿Supieron del tipo que logró entrar, sin saber un ápice de artilugios de hackeo, en el sistema del Banco de Francia? Todo porque los ágiles del banco aquel tenían a “123456” como contraseña. Fail. El aludido se fue preso pero lo declararon rápidamente inocente, pues el tribunal concluyó que no hubo intencionalidad en su acto. Los reales y únicos culpables eran los encargados de seguridad del banco, porque simplemente #nopodis tener eso como contraseña.

Es una joda andar cambiando tu password a cada rato, lo sé, pero la pérdida es invaluable si no nos preocupamos de asegurar nuestras cuentas (mails, banco, paypal, administradores, etc) en Internet. No es necesario que seas una gran figura pública para que corras riesgo de hackeo: hoy cualquiera puede ser víctima de robo de claves o traspaso ocioso. Se los digo yo, que sufrí un hackeo masivo el 2007 donde perdí un par de cuentas que todavía lloro.

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Mejor prevenir que curar, decía don Juan Segura.

– Utiliza una clave de al menos 8 dígitos. Es cierto que algunos sistemas te ponen sus propias limitaciones, como 4 dígitos máximo o qué se yo. Pero si el sistema te da libertad, elige siempre 8 dígitos o más, porque así subes la vara de dificultad para un tercero.

– Utiliza una combinación alfanumérica. Esto ya es obligatorio a estas alturas de la vida: elige siempre números Y LETRAS para tu contraseña. Combínalos como quieras, pero hazlo.

– Hazte amigo del “bloq mayus”. Además de los 8 dígitos y de agregar letras, suma la combinación minúsculas-mayúsculas. Deja algunas letras en alta. Todavía hay algunos servicios que no te permiten poner mayúsculas en la contraseña (de hecho, lo marcan como un “error”), pero este factor de seguridad se ha masificado bastante y es bueno que lo tengas en cuenta.

– Utiliza un patrón íntimo. Piensa en una palabra o concepto que sólo tenga sentido para ti, que sea algo así como un “chiste interno”, y externalízala como tu(s) contraseña(s). No falla. Si pones tu dirección, tu cumpleaños o el de tu pololo, es info muy fácil de deducir por un tercero. No bajes la guardia: aduéñate de una palabra singular, que no tenga directa (o evidente) conexión contigo, y reducirás los riesgos de traspaso.

¡Juan Segura vivió muchos años!

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