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Violinista con daño cerebral vuelve a tocar gracias a la tecnología

Violinista con daño cerebral vuelve a tocar gracias a la tecnología

22-02-2016
Por primera vez en 27 años pudo componer música.

Violinista con daño cerebral vuelve a tocar gracias a la tecnología

Cuando los seres humanos somos capaces de poner la tecnología de nuestro lado y dar soluciones creativas a problemas, la ciencia ha cumplido su objetivo. Este caso resulta asombroso y un ejemplo de cómo la tecnología puede darle alas a alguien que se encuentra en situación de discapacidad.

Rosemary Johnson es una mujer que alguna vez tuvo una carrera prometedora como violinista, formaba parte de la Orquesta de la Ópera Nacional de Gales y todo indicaba que llegaría muy lejos. Sin embargo, hace 27 años un devastador accidente automovilístico truncó su futuro y la condenó a nunca más poder hacer lo que más amaba en la vida: tocar y componer con su violín. El accidente la mantuvo en estado de coma durante 7 meses, provocándole graves daños cerebrales, que incluían la pérdida de capacidades de lenguaje y de movimiento.

Una impresionante iniciativa tecnológica

Cuando todos creían que Rosemary y cientos de personas como ella se encontraban inhabilitados para efectuar tareas básicas, y ni decir crear piezas musicales, un grupo de científicos vino a demostrar lo contrario. El Centro Interdisciplinario de Investigación para Música Computacional de la Universidad de Plymouth, en colaboración con el Hospital Real de Neurodiscapacidad, trabajaron durante diez años en un proyecto que permitiera a quienes sufren este tipo de daños en sus capacidades de movilidad y expresión, tomar el control de la composición musical mediante el uso de sus ondas cerebrales.

El sistema se llama Music Brain Computer y consiste en conectar el cerebro de quien ha sufrido un daño a un computador mediante electrodos que transmiten ondas cerebrales. El software posee además una interfaz visual con códigos de colores que le permite a Rosemary seleccionar la nota que quiere tocar, dónde colocar las pausas e, incluso, cambiar la intensidad de la música únicamente mediante el movimiento de sus ojos. Ella sólo debe colocarse un casco y concentrarse intensamente en la acción que desea ejecutar mirando el código de colores.

Su primera pieza musical en 27 años

El sistema le permitió a Rosemary, por primera vez en 27 años componer una melodía para concierto de violín y disfrutar como, simultáneamente, un concertista la interpretaba.

Eduardo Miranda, del Centro Interdisciplinario de Investigación Informática Musical de la Universidad de Plymouth, declaró: “Fue realmente muy emocionante. La primera vez que intentamos tocar con Rosemary estábamos todos llorando. Pudimos sentir la alegría que venía de ella al ser capaz de hacer música. El gran logro de este proyecto es que es posible interpretar música sin la capacidad de moverse. En esencia, controla a otro músico para que toque por ella. Todavía no es posible leer los pensamientos, pero podemos enseñar a las personas a utilizar las señales del cerebro para controlar las cosas”.

Antes de esta impresionante posibilidad, Rosemary sólo había podido tocar un par de acordes en el piano, su madre la llevaba hasta un piano de cola y veía como ella, con esfuerzo, tocaba algunas teclas con dificultad. Con la ayuda de la tecnología, ha recobrado una capacidad expresiva que se encontraba antes vedada para ella, lo que le ha devuelto la alegría y la esperanza. Mary, su madre, señala que “la música es realmente su única motivación, ella realmente no disfruta de ninguna otra cosa”.

El proyecto paramusical

Claramente para un músico resulta una experiencia absolutamente emotiva el poder escuchar por primera vez en tanto tiempo una pieza propia, además del placer que implica componerla. No obstante, para sus familiares y para quienes lo escuchan, también representa una experiencia altamente emocional desde el punto de vista humano. Tanto Rosemary como tres otros pacientes ya han presentado su música en público y se encuentran preparando un concierto en vivo bajo el nombre “The Paramusical Ensemble” (El Conjunto Paramusical).

El siguiente corto cubre el proceso de preparación del grupo:

Las posibilidades que surgen cuando humanidad, creatividad y tecnología se combinan son múltiples. Este proyecto tiene un enorme potencial de desarrollo y podría ser utilizado para diversas funcionalidades.

¿Qué otros ejemplos de tecnología aplicada a problemas “imposibles” recuerdas?

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