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Romi1

Al camarón que se duerme, lo reemplaza un robot

20-12-2018
Hasta hace poco nuestra principal preocupación era que la inteligencia artificial reemplazará en el mediano o corto plazo a mucha mano de obra en labores que pueden automatizarse, pero resulta que incluso las profesiones altamente calificadas están en peligro. ¿Eres médico u abogado? No te duermas y apuesta por la reinvención.

Romi1

Esto es como el cuento de Pedrito y el Lobo. Hace tantos años que nos vienen amenazando con que pronto habrá androides haciendo nuestra pega, que entre la resignación y la desidia simplemente hemos optado por esperar sentados a la debacle. Que no hay mucho que hacer, que así es la cosa, que #vohvela. Hay una parte de nuestro cerebro que quiere seguir creyendo que son delirios de Ciencia Ficción, y que pasará muchísimo tiempo antes de que veamos robots humanoides realmente “reemplazando” a los humanos de carne y hueso.

El problema de percepción es que la gran revolución laboral que se está gestando no pasa por ahí. Aún hay muchos que creen que si hablamos de Inteligencia Artificial estamos hablando de C-3PO o Wall-E, y no. No necesariamente. La vocecita en tu celular que te responde cuando dices “OK Google” y hace tareas por ti es inteligencia artificial. El reloj que registra tus patrones de movimiento y te sugiere cuándo levantarte de la silla, también. Cualquier máquina que pueda obtener información y “pensar” por sí misma qué hacer con ella para llegar a un resultado, es AI, y al ampliar nuestra percepción se amplían las posibilidades. Ya no es sólo robótica. Ya no es que estén amenazadas las profesiones mecanizables (recolección de fruta o empaquetado) o predecibles (trámites bancarios), sino cualquiera que implique simple procesamiento de información. Y ahí cabemos casi todos, cabros.

¿Y por qué estamos hablando de esto hoy? Porque el libro “The Robots Are Coming” y su autor John Pugliano está haciendo noticia. El nombre completo de la publicación es “Vienen los Robots: Una Guía de Sobrevivencia Humana para Ganar Dinero en la Era de la Automatización”, y ya con eso deja el blog pasado a apocalipsis. Aunque el tono del libro no es tan así. Sí, reitera que todas las profesiones con tareas automatizables van a la despedida, y sí, recalca que básicamente cualquier tarea rutinaria la puede hacer un algoritmo, pero la novedad está en apuntar al declive de ciertas profesiones que antes no se nos hubiese ocurrido que estarían en peligro, ya sea porque creamos que son imprescindibles o porque requieren un nivel de juicio o sentido común que las máquinas jamás podrían alcanzar (creemos, oh, incautos). Esa es la polémica. Pugliano no dice que vayan a desaparecer, sino que sus campos laborales se verán pronto muy reducidos, pues algunas de sus tareas u obligaciones sí serían reemplazadas por AI. ¿Cuáles?

Médicos. Los que irían en retirada son los médicos generalistas, pues las enfermedades más comunes o estacionales serían diagnosticadas por máquinas. Lo que seguirá en buen pie son los especialistas y los que trabajan en urgencias, justamente por el factor “impredecible” que los pone por sobre una máquina.

Abogados. Igual que los médicos, los que se dedican a lo más rutinario o predecible serán reemplazados por software, así que recen chiquillos, porque podría ser la muerte anunciada de los malditos notarios.

Arquitectos. Todo lo que se pueda trazar y calcular, hay un computador que lo puede hacer solo (y mejor). Sobrevivirán los arquitectos que destaquen por su creatividad.

Contadores. Pega más mecanizable, imposible. Los humanos que permanezcan lo harán porque llevan cuentas muy complejas con, de nuevo, variantes difíciles de prever.

Pilotos de guerra. Los aviones no tripulados en conflictos armados ya existen y se masificarán, así que los mártires en combate también van a la baja. Los aviones de viajes comerciales aún necesitan el factor humano porque, no sé ustedes, pero yo no me subiría nica a uno que se maneje solo.

Policías. ¿Les suenan los partes fotográficos? Una cámara y un software bastan para saber si ibas a exceso de velocidad o si estacionaste donde no debías. Esas tareas menores implicarán menos demanda de personal y ese sí desaparecerá.

Corredores de propiedades. Francamente, y si me permiten, esta profesión ya se murió hace rato, dada la facilidad que otorga Internet para la compra-venta de cualquier ítem, pequeño o grande, pero si quedaba alguno por ahí, en una década quizá ya sean parte del baúl de los recuerdos.

Así como algo amenaza con desaparecer, siempre otra cosa ilusiona con aparecer. Los cambios son oportunidades de reinvención y crecimiento. Ya no va a ser necesario un asistente para timbrar documentos, por ejemplo, pero personas creativas que trabajen en soluciones para problemas inesperados, sí estarán en auge. No es la primera vez en la historia de la humanidad que ciertos trabajos quedan obsoletos, convirtiéndose en impulso para inventar otros nuevos. ¿Eres médico u abogado? No te duermas. Piensa cómo y dónde puedes innovar en tu área, dónde te pueden necesitar más. Al final, el que pierde no es el que será reemplazado por un robot, sino el que cree que su vida, por ese motivo, se termina ahí.

 

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