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Tele-tweeteando

26-05-2011
Ver televisión y “tweetear” al mismo tiempo es una práctica cada vez más popular. Muchos hablan de lo “nuevo” que supone este cruce de internet y TV, pero si vamos al fondo, responde a algo bastante común entre seres “sociales” y que llevamos haciendo desde tiempos inmemoriales: comentar lo que estamos viendo. Cuando no existía

Ver televisión y “tweetear” al mismo tiempo es una práctica cada vez más popular. Muchos hablan de lo “nuevo” que supone este cruce de internet y TV, pero si vamos al fondo, responde a algo bastante común entre seres “sociales” y que llevamos haciendo desde tiempos inmemoriales: comentar lo que estamos viendo. Cuando no existía el televisor y lo más bullado era sentarse a escuchar el radioteatro en familia, los comentarios en tiempo real (acotados a las cuatro paredes del living, claro) eran obligados.

La única diferencia ahora es que esos comentarios que antes eran íntimos y familiares, a lo más compartidos con algún compañero de oficina o vecino, hoy son lanzados a una vasta red globalizada donde tu opinión es visible y pública para cualquier cristiano que quiera verla/leerla en Santiago, Chile o Tumbuctú. Ok, la magnitud del alcance es una gran diferencia respecto a antaño, pero me refiero a que la acción misma no es propiedad de Twitter, sino del humano detrás, que va a comentar lo que está viendo pueda o no escribir un tweet.

Que el nuevo dating show de canal 13, “40 o 20”, haya llegado ser el Trending Topic número 1 a nivel mundial en su día de estreno, apunta justamente a lo anterior. El pelambre, la risa y el morbo están presentes en el comienzo mismo de la humanidad; lo único que hace Twitter es darles una visibilidad y difusión única que antes no teníamos. Pero el chisme es el mismo. Es cierto que algunos se envalentonan con esta intempestiva exposición e intentan cranear la frase más ingeniosa para ganar seguidores o retweets, pero es más cierto que a la mayoría sólo le interesa lo esencial: compartir sus impresiones sobre tal o cual producto, televisivo en este caso. “40 o 20” da mucho espacio para eso: un grupo de cuarentones compitiendo con uno de veinteañeros para lograr el amor (¿?) de la protagonista, con prospectos que se pasean entre lo chistoso, lo cliché, lo absurdo o derechamente penoso.

Sus dichos y acciones dan suficiente material para hablar (y reír). La gran mayoría de los tweets que llevaron a “40 o 20” al sitial de lo más comentado en el mundo en su horario, son bastante simples y directos en su contenido, sin grandes vueltas creativas o polémicas. Son risas, gritos, sorpresas, sonidos guturales de asco, improperios a ciertos personajes, descripciones de la chica en disputa, etcétera. Esa es la masa y ese es el motor. El comentario al vuelo, el del living, el de la oficina, de la micro, que muchas veces no va de la mano con el cada vez más cuestionado Rating. Ahora esos comentarios se ven, se canalizan como nunca, se hacen tangibles. Lo importante, entonces, es qué hará el producto (el programa) con esos “tweets“. Cómo los procesa, cómo los potencia.

Ese es el verdadero salto, la potente novedad: cómo transformamos un Trending Topic en una medición aterrizada y certera de de los gustos y tendencias de los telespectadores. ¿Estamos frente a un desplazamiento (por fin) del manoseado peoplemeter? Espero que sí. Creo que sí. Como sea, el presente cambió: ya no “miramos tele”. Ahora tele-tweeteamos.

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