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Sherlock Holmes y los “fanfics legales”

Sherlock Holmes y los “fanfics legales”

03-11-2011
Hacer fanfiction desde la seguridad de tu casa y en el siempre cómodo anonimato, es divertido, incluso útil para el que quiere desarrollar su pluma; sin embargo, que ese fanfic pase del nicho fanático online a la masividad de la vitrina literaria es un salto al que no estamos acostumbrados. Un salto osado, pero al

Hacer fanfiction desde la seguridad de tu casa y en el siempre cómodo anonimato, es divertido, incluso útil para el que quiere desarrollar su pluma; sin embargo, que ese fanfic pase del nicho fanático online a la masividad de la vitrina literaria es un salto al que no estamos acostumbrados. Un salto osado, pero al que, estoy segura, muchos escritores amateurs aspiran.

¿Por qué les cuento esto? Porque después de 81 años desde la muerte de Arthur Conan Doyle, hoy somos testigos del regreso de Sherlock Holmes a las librerías. ¿Cómo? Fácil: regresa a manos de un escritor-fan.

Apropiarse de un universo de ficción ajeno y darle vida a los personajes principales desde nuestra propia vereda se llama Fanfiction (si es texto), Fanart (si es dibujo/pintura/escultura) y/o Fanfilms (si es video ó corto/largometraje). Es una práctica de larga data, hoy monopolizada en la virtualidad de internet, y se hace siempre por diversión de fan y por tributo al autor y obra original. Esto significa que las obras derivadas de fan no se venden, no se gana nada por ellas (además de pasar un buen rato) y así no se viola el copyright. Sólo entretiene. Sin embargo, en los últimos años han aparecido lo que algunos llamamos “fanfictions legales”, es decir, obras publicadas comercialmente, que corresponden a recreaciones o secuelas de universos de ficción, y escritas por un autor distinto a aquel que creó dicho universo. Un fanfiction de tomo y lomo, con la salvedad de contar con el apoyo concreto y directo del propietario de los derechos de autor de la obra original, para que así la obra se pueda vender y no quede sólo en la entretención.

De esta gama, hay varias novelas cada vez más frecuentes, y siempre destaco a 2: “La Leyenda del Zorro” de Isabel Allende (novela desprendida del imaginario de El Zorro) y “El Regreso del Joven Príncipe” de A. G. Roemmers (novela desprendida de “El Principito”). Ambas obras cuentan con la venia de la fundación o familiares poseedores del copyright de Johnston McCulley y Antoine de Saint-Exupéry, respectivamente, ambos fallecidos ya hace mucho, una de las razones principales por las que estas novelas han podido salir a la luz del papel convencional. ¿Qué pasará con los miles de fanfictions sobre los universos de J. K. Rowling , Cornelia Funke, Philip Pullman y otros autores contemporáneos, que pululan en la red con el fervor de sus seguidores? ¿Podrán algún día publicarse también, con la venia del creador original, aun cuando todavía estén vivos?

El estreno de “La Casa de Seda”, el regreso de Sherlock Holmes, le recuerda a las editoriales que la masa fanática tiene mucho que decir en la construcción y desarrollo mismo de una obra, aunque ellos no la hayan escrito. No la escribieron, pero la viven, que es aún más importante. Esos fans hoy pueden ser reconocidos escritores mañana, como lo fue (y lo es) Anthony Horowitz, quien fue elegido por la fundación Doyle para tomar el desafío de resucitar al famoso detective británico y presentarlo a las nuevas generaciones. ¿Qué pensará Conan Doyle, esté donde esté? Siéntase halagado, Sir Arthur. Los cuerpos perecen; los nombres, sobre todo uno como el suyo, y gracias a la pasión de los fans, jamás.

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Débil Regular Excelente
por Lily
Hola Fran. Me ha gustado tu comentario, y creo que tienes mucha razón en varias cosas. Como por ejemplo que las historias nunca mueren si hay fan's interesados en seguirle dando vida a los personajes. Es lo que a mí me ha pasado con las novelas de J.K Rowling, la saga de Harry Potter ya terminó y las películas de igual forma; esto de alguna forma ha dejado un vacío no solo en mí, en muchas fan's. Lo que nos ha llevado a los fanfic's, antes sólo leía lo que otras amistades escribían; actualmente me he unido en crear historias con los personajes de esta saga, historias que pudieron darse, alternativas, o complementaria, así también como lo que no se vió, pero podemos imaginarlo. En realidad ser fanficker es interesante y entretenido, aunque no me atreví a escribir nada, hasta encontrar que escribía decentemente una historia. Esop. Un saludo y espero leerte de nuevo :3
por panchocinepata
Hola Fran, muy interesante la columna, pero eso no es ninguna novedad ^_^ Me atrevería a aportar al debate la novela El Padrino, el Regreso, publicada hace unos pocos años cuyo autor, Mark Winegarder, contó con permiso expreso de la sucesión de Mario Puzo para su edición. Otra que sucedió algo similar fue Scarlett, de Alexandra Ripley, la secuela oficial de Lo Que el Viento se Llevó, también autorizada por la suceción de Margaret Mitchell...y si bien en su momento vendieron y se leyeron bastante (porque no es lo mismo una cosa que la otra) lo cierto es que ninguna de las dos novelas fue capaz de ponerse a la altura de sus matrices originales. salu2
por Fran Solar
Rodrigo, se entiende perfecto tu punto! y por lo mismo no entiendo dónde está la gran diferencia con todo lo que expliqué antes. El término "fanfics legales" es absolutamente informal y no está marcado en piedra. No pretende en ningún caso sentar una ley ni mucho menos. Es una forma de definir a estas obras que las editoriales tan cándidamente llaman "secuelas", pero que confunden a muchos lectores al no estar escritas por el autor original. Así de sencillo. Por cierto debe haber otras nomenclaturas para lo mismo, pero yo comparto en esta columna la que utilizamos en el círculo fanfic pues ese es mi mundo y mi lenguaje :) ¿Se entiende también?
por Rodrigo de la Paz
Celebro también el regreso literario de Sherlock Holmes, pero no me parece acertado calificar la nueva novela como "fanfiction", independiente de si el autor es o no admirador del detective. Dices que el fanfiction nace como una obra de diversión y tributo a los personajes de ficción que uno admira. Desconozco cómo se originó esta novela, pero dudo que haya nacido como un fanfiction redactado por iniciativa propia que el autor llevó donde los herederos de Doyle esperando su venia y su permiso para publicación comercial. Creo que para definir una obra como "fanfiction" esta debe cumplir con requisitos más específicos que sólo ser escrita/dibujada/filmada por alguien distinto al autor original. Si no, podríamos llamar "fanfilms legales" a todas las películas de James Bond filmadas tras la muerte de Ian Fleming y que no están basadas en ninguna de sus novelas. O que todos los comics de Batman producidos hoy son fanfictions, ya que Bob Kane no está involucrado. Y no creo que las nuevas novelas de Dune puedan ser llamadas "fanfiction" sólo por no ser escritas por Frank Herbert. ¿Se entiende mi punto?