Adiós, Tony Scott.

Todo mal, cabros. El peliculasta Tony Scott (hermano de Ridley) decidió partir antes que el resto y se despidió del mundo dejando una nota y muchas películas maestras para que lo lloremos como corresponde. Porque es imposible no tenerle buena al compadre que hizo una película de vampiros con David Bowie (El Ansia), una de aviones con Tom Cruz (Top Gun) y un montón de películas donde Denzel Washington la llevaba y resolvía todo tipo de crímenes e injusticias varias (como Deja Vu).

Y para recordarlo, aquí les dejo mis cinco películas favoritas de Tony Scott, un señor que cualquier fliméfilo bueno para la acción debiera conocer y respetar. Snif.

Marea Roja (Crimson Tide, 1995).
Esta se trata de Gene Hackman gritoneando a Denzel Washington adentro del submarino que lleva los misiles y que puede empezar la Tercera Guerra Mundial. Están todos sudados y como es submarino, hay puras ampolletas rojas y verdes, así que tiene atmósfera y da claustrofóbica. Pero como es tan heavy lo que puede pasar, uno ni respira viendo a los compadres discutir sobre qué hacer con los misiles. Y cuando queda la grande, Oh My God. Maestra.

Hombre en Llamas (Man on Fire, 2004).
Acá también actúa el Denzel Washington, pero hace de guardaespaldas brígido que tiene que proteger a la Dakota Fanning del bulin que le hacen en el colegio por tener ojos de huevo frito. O de los secuestros que hay en Mexico, no me acuerdo. La cosa es que un día a Denzel le sacan los choros del canasto y se manda la media venganza contra los flaitongos mexicanos. Aquí es donde el peliculasta empezó a hacer chorezas fliméfilas como llenar la pantalla de subtítulos onderos y hacer efectos cuáticos, aunque de lo que más me acuerdo es de la bomba supositorio. El que cacha, cacha. Véanla si necesitan contratar un guardaespaldas, o si quieren saber por qué Marc Anthony es lo peor.

Enemigo Público (Enemy of the State, 1998).
Denzel Washington debe haber estado ocupado porque esta es con El Príncipe del Rap. Hace de abogado simpaticón bueno para la talla que de pura casualidad termina con una grabación muy importante que puede incriminar a un senador. Obviamente el senador le tira todos los matones y el pobre tiene que arrancar con la ayuda de Gene Hackman, que es un viejito paranoico que se las sabe todas. La gracia es que los malos son todos tecnológicos y aunque ahora estamos acostumbrados a que los malos sigan a los buenos con satélites y hackeándoles la identidad (onda Bourne o Duro de Matar 4), acá fue la primera vez que le dieron como caja a esta técnica. Es muy chistosa además, los personajes son maestros. Me la voy a comprar.

El Último Boy Scout (The Last Boy Scout, 1991).
Esta me la compré hace tiempo, porque la lleva. Se trata de Bruce Willis haciendo de loser pero más loser que nunca, con decirles que la primera vez que sale está durmiendo en un auto con caña, y unos cabros chicos le tiran una ardilla muerta, y el otro ni despierta (hácete esa, Chuck Norris). Después se descubre que la esposa le pone el gorro, que tiene una hija que le falta el respeto, y que está metido en la media conspiración con mafiosos del fútbol americano, senadores corruptos y Halle Berry. O sea, todo pasando. Bruce Willis nunca ha sido tan cool diciendo frasesitas abacanadas como en esta película y llega a dar gusto cómo agarra pal fideo a los mafiosos.


Romance Salvaje (1993).

Y mi favorita (era que no). Esta la escribió ni más ni menos que el Tarantino así que tiene protagonista fliméfilo bueno para hablar de películas chinas y/o antiguas, mafiosos chistosos brígidos, balaceras entre muchas pistolas, enredos, personajes maestros, Samuel L. Jackson y la media lista de etc. Actúan compadres tan maestros como Christopher Walken, Dennis Hopper y Gary Oldman, además de Brad Pitt y Tony Soprano. Se trata de un compadre que trabaja en un video club que se enamora de una comadre y todo pasando, hasta que se encuentra un maletín con droga y de ahí en adelante se mete en los medios forros por tratar de venderla. Tiene tantas escenas maestras que mejor ni intento resumirla así que partieron a conseguírsela.

Tanta escena bacán, tanto peliculismo estiloso y tanta buena actuación maestra, y así y todo el compadre nunca se las dio de artista. Por eso y por mucho más, lo echaremos de menos, don Tony Scott.