Los Tentáculos de la Procrastinación

Esta es mi primera columna oficial en el blog!! Podrán imaginar la felicidad que sentí cuando los lolos buena onda de la comunidad LG me pidieron una columna simpaticona, para publicarla por estos lados.

La petición me sorprendió bastante, pues tal vez recuerden, fui el que no ganó el concurso de Lollapalooza con aquel super post que me mandé. Agradecido por la oportunidad comencé a pensar qué podría ser un buen post, algo interesante pero no muy profundo, cotidiano, pero no tan banal. En un primer esfuerzo cerré la pestaña de facebook, twitter, el mail y me lancé a la búsqueda!

Quise probar escribiendo acerca de  música, cine, tecnología, espectáculos, ecología y otro sinfín de temas, sin embargo la tarea de elaborar un texto estuvo al borde del naufragio pues casi enseguida tuve que luchar contra las garras de uno de los vicios más contagiosos en este mundo tan dospuntocero.

LOS TENTÁCULOS DE LA PROCRASTINACIÓN.

Sin entrar en mayores profundidades nuestros amigos de Wikipedia la definen como “… La acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse” y puede tener diferentes orígenes y manifestaciones. Lamento informarle que, probablemente, usted también sufra de este mal, si tiene dudas al respecto, eche un ojo por acá, y vea si  reconoce alguna característica.

La acción de  procrastinar usualmente surge en momentos de estrés,  frente a labores que deben ser realizadas, usualmente con una fecha límite, y es esta fecha la cual nos lleva al primer engaño mental.

 El exceso de tiempo

Todo empieza con un simple:

-“Nooooo, si me queda más de una semana para hacerlo”

Y sin saber cómo, de pronto el plazo se convierte en esto:

“Ya, si igual, veo el último capítulo de Game of Thrones y empiezo a escribir...”

Todos hemos sufrido de esto, de uno u otro modo. Y el que esté leyendo esto y diga lo contrario, o miente, o sufre algún T.O.C de trabajo pues, si está acá, de seguro dejó alguna labor más importante de lado. Es así, nos quedan días disponibles y eso es casi sinónimo de ver un par de capítulos de la serie que nos tiene pegados, buscar esa película que la gente comenta, ver Facebook, leer columnas de blogs o simplemente hacer vida social(real o virtual). Creo que esta es la fase más pasiva de la procrastinación, es casi inconciente, relajada pues la urgencia de la labor se ve desplazada por el placer de la trama de nuestra serie, hasta que llega una fecha crítica, usualmente la semana o el día antes de la entrega.

Desde aquí en adelante la cosa se pone más tensa, es necesario empezar a trabajar. Pero ahora, ¡ya!… Aunque, ¿Podría empezar después de un cafecito?

El Hambre.

Esta es la parte que más sufro cuando empiezo algo. La tentación de ir a la cocina tan sólo para abrir el refri y ver que no hay nada nuevo. Y ¡Está claro que no hay nada nuevo! ¡Soy el único que ha abierto aquel aparato en los últimos cinco minutos!, pero igual voy y lo abro como si un extraño tipo de magia fuera a llenarlo , y pienso mientras cierro la puerta ¿Cómo puede ser que siempre que voy a hacer algo me da hambre?

….nop, nada nuevo por acá... aunque, tal vez en cinco minutos más…

Y así, después de ir a la cocina vuelvo al compu con un pancito con palta y un café, un pequeño break antes de empezar. Luego, al terminar el tentempié ya  he perdido una hora entre ver qué comer, echarle un ojo a la interné, ordenar y volver abrir el refri. Este tipo de conductas lamentablemente puede convertirse en un hábito, comúnmente conocido como sacar la vuelta, acción que a esta altura es casi un deporte nacional. A veces la culpa es de la propia persona que no se enfoca en sus quehaceres, sin embargo, ¿Qué tanto influye la tecnología en todo esto?

La perdición móvil

Recibir en el celular las notificaciones de mail y Facebook es una cosa muy, pero muy poco productiva. ¿Qué hacer cuando ves un numerito ahí en la barra de facebook diciendo que tienes notificaciones?. Por mi parte, soy un simple humano!! ¿¡Cómo resistirse a revisar los comentarios!? El problema es que soy un poco obsesivo con las bandejas de entradas y notificaciones, así que siempre borro los que no me interesan, leo los que podían ser interesantes y los que quiero contestar los redacto idealmente desde un teclado más grande de lo que brinda mi celular y ahí caigo nuevamente en el ciclo…

La lista de post sin leer puede ser interminable, aunque no hayas visto facebook o twitter por tan sólo una hora. Y es en este punto en que la dispersión comienza a volverse un poco más compleja. Twitter con trending topics, noticias, copuchas y Facebook con fotos o links a post de 9gag o peor aún, llegar a porlaputa, o jaidefinichon !. Una vez que la procrastinación llega a este nivel salir relativamente pronto se hace particularmente difícil, pero situaciones desesperadas requieren de soluciones desesperadas…

Desconectarse de Internet

Nooooo!!!!!!!

Hasta este punto el asunto es solucionable trabajando offline o en el mundo real con papel y lápiz. Es difícil acostumbrarse, pero no es tan terrible después de superar el síndrome de abstinencia. La solución más fácil si tienes que redactar algo, sólo imprime/fotocopia la info que necesites y de ahí escribe como esclavo, o nivel Foxconn por lo menos.

El GRAN problema es cuando obligatoriamente debes trabajar en Internet y buscando referentes creativos para el desarrollo de tu trabajo (los diseñadores, publicistas, arquitectos saben de esta condena). Es ahí donde se llega hasta el pozo.

El pozo

La perdición internetística. Estás conectado y necesitas referentes, idealmente referentes visuales, artísticos o tecnológicos. Google es, como siempre una gran ayuda, pero queda corto, muy corto.

Obligatoriamente hay que ir más profundo. Stumbleupon, pinterest y tumblr, mi trilogía de la perdición.  De acá la historia es otra. Galería tras galería de imágenes asombrosas, proyectos novedosos, videos iteresantísimos, páginas interactivas y, en el caso de stumble, páginas de países con idiomas ilegibles a las cuales nunca hubiese podido llegar por links directos. Estos servicios son un arma de doble filo, son esa clase de ayudas que deben ser utilizadas casi con la misma precaución que una prescripción médica pues la posibilidad de generar daños es altísima. Claramente no son servicios nuevos, tienen un buen tiempo en el ciberespacio, ya suman varios millones de usuarios cautivos y son variados los méritos de cada uno. Por mi parte a esta altura se me hace difícil trabajar sin echarles un ojo por ahí para refrescar las ideas, el problema es que en mi caso las ideas quedan en remojo por un rato muy largo… como por ejemplo para lograr terminar esta publicación….UNA SEMANA DESPUÉS!!.

Claro, tuve otras cosas que hacer entremedio, comer, dormir, compartir con la polola, alimentar a los gatos, seguir viendo  Game of Thrones (ya saben, cosas ineludibles!) sin embargo, cada vez que me ponía frente a la pantalla a pensar en qué escribir era succionado hacia esos abismos nutridos de asombro  y delicia visual.

Y ustedes, queridos lectores ¿tienen algún vicio procrastinador? o mejor aún, ¿tienen una receta eficiente para superar este flagelo de la producción?